Extraído de "Las tres preguntas"
"Todo aquél que en algún momento de su vida se haya detenido a preguntarse:
“¿quién soy?”, “¿de dónde vengo?” y “¿a dónde voy?”
puede estar SEGURO no ya de una cosa… sino de tres:
de que ya no es quien cree que es,
de que no viene de donde cree que procede y
de que ya no se dirige hacia donde le habían dicho que debía dirigirse ya que, en caso contrario, tal vez, JAMÁS SE HABRÍA PREGUNTADO."

“Hola amigos,” -musitó la mujer en silencio como si esperase obtener respuesta- “hace tiempo que no son más que tres... las preguntas que rondan por mi cabeza:

«¿Quién soy?», «¿de dónde vengo?» y «¿a dónde voy?»...

“... y no hallo respuesta...” -puntualizó abatida.

Sin embargo, ANTES incluso de terminar su discurso , unos “entrometidos” ya la habían respondido:

- “Hola amiga, aquí estamos de nuevo. Las respuestas que buscas están mucho más cerca de lo que esperas, tanto, que ¡hasta tus propias preguntas las albergan!”

- “¿Cómo puede ser eso?” -contestó la mujer con sorpresa.

- “Fíjate bien.” -continuaron los extraños- “«¿Quién soy?» es la primera de tus preguntas ¿verdad?. Pero dinos: ¿acaso es que no tienes un nombre, una identidad, allá en la Tierra?”

- “¡Pues claro! ¡Me llamo Amanda!” -respondió la mujer.

- “¡Pues ya está! ¡eres Amanda! ¡taaa…chaaaann! ¡enigma resuelto!... ¿Ves que sencillo? ¡vayamos a por la siguiente pregunta!...” -contestó el grupo de cómicos.

- “¡Eh! ¡un momento!” -gritó la mujer airada- “¿Os estáis quedando conmigo?”

Mientras el grupo se troncha de risa, Amanda continúa:

- “¡No, no puede ser tan simple!... si yo me creyese realmente que era Amanda sin más… ¡SERÍA ESTÚPIDO QUE PERDIESE MI TIEMPO PREGUNTÁNDOME QUIEN SOY ¿verdad?!

- “Pues sí,… visto de esa forma...” -replicó el grupo con guasa- “Pero entonces, dulce Amanda, ¿sabrías decirnos por qué sigues preguntándote quién eres cuando ya sabes que eres Amanda?

- “Uhhmm… pues no, no sabría…” -respondió dubitativa.

- “Claro que lo sabes. Si nosotros lo sabemos también has de saberlo tú... otra cosa es que te haya llegado el momento de reconocerlo o no.” -puntualizaron los amigos- “Venga ¡inténtalo! ¡danos tu respuesta!”

- “¡No sé!¡, ¡no puedo!, ¡no la tengo!” -gritó Amanda como resistiéndose a dar una contestación.

- “¿Que no la tienes?... pues TE LA INVENTAS.” –exigió irónicamente el grupo- ”¡Venga, invéntatela!”

- “¿Cómo? pero ¿es que os habéis vuelto gilipollas de repente? ¿Me estáis pidiendo en serio, que una respuesta que no tengo,… me la invente?” –replicó Amanda desorientada por completo.

- “Sí, eso mismo,… te está costando pillarlo ¿eh?” –puntualizó el grupo sin perder su excelente humor- “Bueeeeeno, te lo pediremos de otra foooormaaaa: queremos que nos respondas lo primero que se te pase por la cabeza.

- “Vale, eso es otra cosa.” –respondió ella aligerando su resistencia.

Y fue así como Amanda susurró la cálida voz que habitaba en su interior:

- “Me pregunto quién soy porque sé que NO SOY Amanda... si lo fuese realmente no me habría preguntado. Me pregunto porque ya no me convence el nombre que recibí aquí en la Tierra y me sigo preguntando quién soy porque cada día estoy más segura de que no soy quien, hasta ahora, me habían hecho creer que era. Por esto me pregunto una y otra vez: «¿QUIÉN SOY REALMENTE?».”

...

Seguro que ya no te quieres perder las respuestas a las otras dos preguntas ni cómo el Juego se articula para que los participantes puedan obtener las experiencias que vienen buscando.

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